Fidel Castro Ruz
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Entrevistas

 

Entrevista a Fidel Castro, presidente de Cuba

2 de junio del 2003

"El 11-S no puede resolverse con la guerra. Basta con ver Irak"


Clarín

--Está en marcha una etapa de rediseño del sistema internacional que no se hará, necesariamente, sólo por la ley, sino también por la fuerza, como acabamos de ver en Irak. En vista del contencioso de décadas que Cuba mantiene con EEUU, ¿cree usted que la continuidad de la experiencia política de la isla es hoy más precaria ante el proyecto de George Bush?
--Depende de las posibilidades que ese rediseño tenga. Pero puedo responder que sí, que esta situación es más peligrosa y más grave. Pero no sólo para Cuba, sino para quién sabe cuántos países, porque habría que despejar de aquella ecuación --cuando Bush se refiere a "60 o más países"-- esa incógnita que supone las palabras "o más". Cuando hubo una iniciativa de EEUU de castigar a Holanda si el Tribunal Penal Internacional sancionaba a algún norteamericano, se vio que la incógnita de esa ecuación es bastante amplia.


--Ese rediseño tiene lugar cuando en toda la región surgen gobiernos y propuestas políticas que hablan a las claras de un cansancio latinoamericano con la injusticia propia del modelo que llamamos neoliberal. Esto es algo que aumenta las probabilidades de confrontación con quienes abogan por ese modelo, notoriamente Washington. ¿Cómo ve, entonces, el futuro de las democracias latinoamericanas?
--Hay peligro. Pero no sólo en la región, es mundial. Sí, hay peligros para la región. Y los peligros son a partir del riesgo de agresión o riesgo de engullimiento de la región. Riesgo de sometimiento, de apoderamiento de los recursos, de imponer un sistema realmente en crisis. Todo lo que viene sucediendo no son más que expresiones de la crisis de la mundialización neoliberal. Cuba tiene el honor ese de ocupar el primer lugar en ese riesgo.


--Desde la crisis de los misiles en los 60, una acción militar directa de EEUU contra Cuba fue una posibilidad que con el paso del tiempo se volvió remota. ¿ Hoy, en este nuevo esquema, diría usted que es, de nuevo, más probable?
--Sí, ahora es más probable que cometan ese error. La lógica indicaría que no debieran hacer eso. Pero nosotros tenemos que atenernos a que la lógica no existe mucho. En aquella crisis hubo un riesgo muy inminente durante unos días. Ahora el riesgo es prolongado.


--En Chile, con Salvador Allende, en la Argentina de Héctor Cámpora y Juan Perón hubo una ola contestataria que terminó en dictaduras y muertes contadas por miles...
--Pero ahora es distinto. Yo diría que éste es el mejor momento de América Latina, a diferencia de aquél.


--¿Cree usted que América Latina corre el riesgo --y hay ejemplos: Colombia-- de democracias menos democráticas o democracias tuteladas o giros autoritarios?
--Ésa es una pregunta compleja. Pero yo pienso que la violencia no parece ser el camino. Ha cambiado mucho todo, hay fenómenos nuevos. Colombia tiene un viejo problema de violencia. Hay dos fenómenos o tres, pero por lo menos uno de ellos es importante. A ningún militar se le ocurre hoy un golpe de Estado. Puede haber alguno que lo sueñe. Pero hay un cambio también en las conciencias. Los militares saben que hay una situación social tremenda. Hace 30 años, la población era mucho menos de la mitad de la presente. Mucho menos de 250 millones de habitantes. Hoy hay 524 millones; ha crecido tremendamente la población. El empleo que crece no es empleo fijo, es empleo precario, donde todo el mundo se busca la vida. El 80% del empleo que se crea es precario. Sólo el 20% es fijo.


--¿Qué quiere decir exactamente cuando, ahora, afirma que "la violencia no parece ser el camino"?
--Digo que no veo la violencia como el gran fantasma, veo a las masas. Y las masas están empezando a hacer cosas que antes no hacían. Puedo citar un ejemplo. Hace tiempo, Irán era el gendarme de EEUU en la región, el más poderoso, con las armas más modernas y además, riquísimo. Y sin embargo, los shiís, con el ayatolá Jomeini, sublevaron a la sociedad y sin armas derrocaron al sha

En el sureste asiático, había otro señor poderoso en Indonesia, con un gran Ejército. Se llamaba Suharto. Fue muy tolerado porque había matado a cientos de miles de personas de izquierdas. Y de un pestañazo, las masas lo derrocaron. Tal vez, si ustedes piensan un poco, ha habido cambios en este mismo país, sin que se haya producido un disparo. 

Aquí y en otros lugares, porque también, en Ecuador, un día los indígenas entraron en palacio y determinaron el cambio de Gobierno, y los indígenas no tenían ni un arma. El que hoy piense en organizar una acción de fuerza para resolver los problemas, estará realizando una actividad prehistórica.


--Respecto a la violencia ¿habla de la derecha y de la izquierda por igual?
--Estoy pensando ahora en aquellos que quieren cambios porque están en una situación insostenible. Ahora, muchas veces, la clase media está jugando un papel muy importante. Cuando ocurren determinadas cosas, las capas medias son peligrosas, en un sentido: tienen conocimiento. Muchas veces he visto que la gente más pobre es la que paga el sufrimiento. Pero cuando a un hombre de las capas medias le confiscan los fondos, el problema es muy serio. Ustedes conocen ese problema.


--La falta de conocimiento puede ser otra forma de opresión ¿no?
--El conocimiento está también en las capas medias. Otra cosa: internet. Ha aparecido internet y el valor de las grandes cadenas informativas ha ido disminuyendo. El poder de los grandes órganos que antes estaban monopolizados ha ido disminuyendo. Porque al masificarse internet y estar en manos de gente de capas medias, se amplía la posibilidad detransmitir mensajes diferentes. La protesta de Seattle en 1999, ¿quiénes la organizaron? La organizaron gente de capas medias canadienses, norteamericanas, latinoamericanas. Se organizaron y dieron una batalla impresionante. No fue bélica. Lo que parecía bélico eran las protecciones, los gases, la represión. Y en Quebec después, hicieron una fortaleza para protegerse. Pero los gases lacrimógenos cayeron dentro. Si ustedes recuerdan la última reunión de Davos, y ustedes han visto alguna foto de la primera guerra mundial, los campos de Davos se parecían a las trincheras de Verdum. Allá, en la pacífica Suiza. Se mudaron para Nueva York, y fue después del 11-S. Creyeron estar más seguros en Nueva York, pero tampoco. Terminarán en el Himalaya, y eso va a ser carísimo.


--El 1 de enero se cumplirán 45 años de su entrada en La Habana...
--Lo que parecía un triunfo de la revolución.
--Lo que parecía...
--Y resultó que era un triunfo de la revolución. El derrocamiento del régimen aquél y el inicio de un Gobierno por parte de gente bastante inexperta en eso.


--Parece que ha llegado el momento de pensar en una transición para Cuba ¿Cómo la imagina?
--¿A cuál se refiere? ¿A la que hicimos o a una nueva?

--A una nueva.
¿Y hacia dónde? Dígame hacia dónde, porque si hay un modelo mejor que el nuestro, le juro que haría todo lo posible, empezaría otra vez a luchar otros 50 años.

--¿Me permite aclararle, comandante? Cuando se trata de una figura histórica como usted, los que piensan en la etapa posterior a esa figura son los otros. ¿Cómo imagina el futuro de Cuba cuando Castro no esté en el escenario?
--Usted me pregunta por un cambio, pero yo le pregunto hacia dónde. ¿Hacia lo que vemos alrededor? ¿Hacia lo que vemos en el mundo? ¿Renunciando a lo que tenemos? Y no quiero hacer enumeración de las cosas que tenemos por las cuales hay razones éticas profundas: confianza. ¿Sabe que nunca se le dice una mentira? En nuestro país la gente conoce las normas. Por ahí escriben libros, que si en Cuba torturan y hacen 20 cosas. Sabemos incluso quiénes los escriben, y hasta quiénes los han mandado imprimir. Y, sin embargo, en nuestro país, nosotros hemos dicho: "Le damos todo, lo poco que tenemos, y se lo damos todo, al que pueda demostrar que en nuestro país hubo una tortura". Libros de esos hay a montones, pero nosotros hemos resistido. La revolución tiene coraza para defenderse.

--Comandante ¿cómo encajan esa descripción que usted hace y la reciente ejecución de disidentes?
--Nosotros tuvimos que tomar medidas. Medidas que eran legales. Y a través de juicios, no de ejecuciones extrajudiciales. Y lo hicimos con mucho dolor. Sabemos incluso el coste, pero se tenía que escoger entre una maniobra que están haciendo para crear un conflicto, porque hay gente allí --algunos más que otros-- que quieren provocar un conflicto entre EEUU y Cuba, y que el problema de Cuba se resuelva de la misma forma que en Irak, y que decenas de miles de bombas caigan sobre Cuba.

--Felipe Pérez Roque, canciller de Cuba, dijo "ejecución de disidentes"...
--Ah, caramba, no me di cuenta. Muchas gracias, Felipe. Ésa es una de las desgracias. Que son dos cosas totalmente diferentes. Los que empezaron a asaltar barcos y aviones no tienen absolutamente nada que ver con el problema de los llamados disidentes... y pongo en esto dos comillas. Otro elemento: ahí la provocación fue planeada. Nombraron como vicesecretario para América Latina a un señor que es un gángster completo, Roger Noriega. Pero que tiene fama. Es de los muy socios de la mafia cubano-americana, que fueron, para mala suerte de todo el mundo, incluidos ustedes y nosotros, producto de un fraude electoral. No me explico cómo EEUU puede hablar de democracia, cuando todo el mundo sabe exactamente los votos que quitaron, el truco de cambiar de orden, los negros norteamericanos que no votaron sencillamente porque no los dejaron ir a la escuela y les quitaron decenas de miles de votos a los demócratas.

--Usted habla de no involucrarse en los asuntos internos de otro país, ¿menos de uno?
--Ah, sí, sí, pero hay una diferencia. Eso no es de un país, es de un Gobierno. Yo tengo mucho respeto por el pueblo norteamericano. Un sincero respeto. Yo estoy dispuesto a contestar lo que ustedes quieran sobre este tema de las ejecuciones. Allí se mezcló el problema de los llamados disidentes con el hecho extraño, muy extraño, de que en 10 años no se había producido un secuestro de barcos o aviones con rehenes, cuchillo en la garganta, como aquel que hicieron con los aviones que lanzaron contra las Torres de Nueva York y contra el Pentágono. La decisión realmente hubo que tomarla. Estados Unidos es un país con una belicosidad tremenda que nombró a James Cason jefe de la sección de intereses estadounidenses en La Habana con la misión específica de provocar incidentes.

--Pero la decisión de no expulsar a los presuntos instigadores extranjeros no parece proporcional a la de ejecutar o de condenar a largas penas de prisión a ciudadanos cubanos...
--Eso está confundido. Ninguno de ésos ha sido castigado a pena de muerte ni a una condena de 30 años. Son sanciones de años. Ni cadena perpetua, ni 30 años. Algunos a cinco o seis. La pena de muerte se produce con relación a unos individuos que ya no eran disidentes, sino que tenían potencia criminal.

--Una guerra es algo diferente a una polémica por sanciones. ¿Regresamos a la cuestión de una posible invasión?
--¿Y cuánto le costaría una guerra en Cuba a EEUU? Mire, no baja de millones, porque con mi país tiene ya una mentalidad y una cultura, y aquí la guerra no se acaba en 3 días, ni en 10, ni en 100. Porque ya hemos estudiado todas las invasiones que han hecho, sus técnicas y cómo defendernos. Es una guerra que no queremos, una victoria que no queremos, pero desde luego, no entregaremos el país. Ésa es la cosa. Yo le estoy hablando así, con toda franqueza.


--Hace más de 10 años en Guadalajara, en la primera cumbre Iberoamericana, usted pronunció esta frase: 'Pudimos haber sido todo y no somos nada'. ¿Ha modificado en algo la visión que tenía entonces?
--No, no creo haberme equivocado entonces y sigo creyendo lo mismo. Pero creo también que empezamos a ser alguien. La modificaré si realmente llegamos a ser alguien. Pasaron más de 150 años y ¿que pasó con la independencia? Casi 200 años. ¿ Y qué hemos sido? Los británicos metidos por acá y los del norte invadiendo México. Le quitaron más de la mitad del territorio y de los sectores más ricos en petróleo. Nos han gobernado, de una forma o de otra, directa o indirectamente, o derrocando gobiernos. 

Es decir, si este hemisferio se hubiera unido la historia hubiese sido otra. El presente hubiese sido otro. No debe haber guerra aunque debamos luchar. Yo pienso que es el gran error cometido hoy por Estados Unidos. El mismo día 11 de septiembre del 2001 yo estaba inaugurando una escuela. Y Bush habló de la vía de la guerra para resolver lo del terrorismo. Yo pensé, en cambio, que había que unir a toda la opinión mundial, había que unir a todos los partidos, todas las iglesias. El terrorismo, como lo veo yo, son aquellas acciones que causan víctimas entre las personas ajenas al conflicto, entre los inocentes. Nosotros nunca practicamos el terrorismo. Yo planteé con toda sinceridad otro camino porque eso no se podía resolver con la guerra.

--¿Cuál es el camino hoy, entonces?
--Entonces, desgraciadamente, como hay tantos caracteres diferentes, ahí sí hay formas diferentes y problemas diferentes. De la misma forma que los latinoamericanos piensan que hay que unirse para buscar soluciones, hay que unirse para evitar tragedias porque no conviene en este hemisferio ninguna intervención militar. Un país puede ser conquistado y jamás gobernado. Después de la conquista dentro de un tanque, no se puede gobernar un país, ni siquiera ocuparlo. Sólo basta con ver Irak.

Ricardo Kirbaum, Óscar Raúl Cardoso, Eduardo van der Kooy y Julio Blank

© Clarín

 

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